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Venga, deme un abrazo
Digame que soy hermosa, que ese vestido me hace ver sexy, que en aquella foto me veo tan linda, que lo hago suspirar.

Tengamos iniciativa y tratemos de romper con la rutina que me hace sentir que todo se va secando de poquitos a poquitos y yo quiero que esto se mantenga húmedo por un rato más.

Veame como si fuera magia, pongame atención y presté atención a lo que digo, a lo que hago, a lo que pienso. Muestreme que en verdad le intereso, recuerde lo que dijo. Y enseñeme que realmente me es transparente.

 Puedo ser una histérica, neurotica y tal vez las cosas no son tan fáciles como creo. Pero, me cansó, me estreso, me apagó y eso no me gusta.

 Desde antes del 7 de diciembre venimos discutiendo por pequeñas cosas pero que por ser pequeñas no son insignificantes. El sexo algunas veces no me sabe como antes (no quiero decir que no siga siendo delicioso), ese asunto de la confianza usted sabe que no lo he superado y me acompleja.

 Y seguro soy yo ,no vos. Soy yo la que tiene esa maña de inventar historias de novelas rosas, en donde todo camina según mi gusto, donde mis personajes reaccionan como yo quiero y me mantienen enamorada. Seguro soy yo porque el patrón se repite en los textos de abajo y quizás él no era el que tenía la culpa, el pálido o el que nunca se intereso. 

Vuelve antes de abril y no quiero seguir sintiéndome así, para cuando esa fecha llegue  quiero estar tan enamorada de usted, sentir que usted es mi todo, que no existe nada más.

 Para cuando abril llegue no me quiero sentir frágil ni vulnerable.



Siempre me da los mejores buenos días
y ahora me gustan los cuerpos sin ropa





 Su cuerpo se sentía listo
 la curiosidad era fuerte y había olvidado esa historia de guardarse.
 Lo había venido pensado desde hace rato
 él le gustaba,  sabía que no la iba a hacer sentir magia ni hacer revolotear el estomago.
Pero
    Esa noche no importaron las implantaciones sociales.
Desliza sus manos hasta encontrar su centro húmedo,
se observa ; ve su ombligo y el color de sus piernas.
       Juega con sus manos dentro de aquel cuarto con olor a marihuana trasnochada, las cobijas guardan  combinaciones de fluidos corporales y vino. Unas cuantas lagrimas, risas y gemidos quedaron atrapados en el sitio.

Chupa sus dedos que saben a ella, recuerda e imita como él pellizcaba sus pezones y lamenta nunca haber  aprendido el arte del contorcionismo para poder morderlos como la ultima tarde...
               
 Esa tarde yo observaba la montaña
 él mantenía su vista fija en mis botas,
            nos habíamos cansado el uno del otro, no existían palabras... me contó de su noche anterior con la  nena de música y a la vez me pedía que  estuviera tranquila pues amaba mis botas y cada una de mis células. Yo siempre estuve tranquila
 me importo ¡Claro que me importo! Tenia unas ganas de agarrarla por el pelo, tirarla al suelo y empezar a besarla como lo hubiera hecho con él.

   Al ser las 4 con 33 minutos  mis ojos se mojaron  y la lluvia se hizo mas fuerte hasta que las lagrimas se confundieron con el aguacero. Él volvió con su platica, me susurro y nos fuimos al carro.
Esa tarde ¡Esa única tarde!
                 Nos comimos, nos vomitamos y nos hicimos pedazos.
En todo el camino no hablamos.
 Al dejarlo en su casa; abrió la puerta, puso sus pies en el suelo, me voltio a ver con esa sonrisa que invitaba a destruirnos y me dijo:
          Siempre voy a amar tus botas.

La nena de la música, entra al cuarto, la encuentra desnuda, le da un beso en la mejilla y se pone sus botas.

Mestrue el día que ella acabo con su vida
mientras la sangre corría por la entrepierna otra desbordaba por sus muñecas
mientras muchos pares de ojos goteaban.

Esta vez yo no cargaría con un mundo adentro
y
 ella nunca lo haría.

Hoy la despido abriendo  mis piernas
liberando  mariposas que salpican lagrimas rojas con su vuelo
No llegaste a conocer el resto de mis vestidos
ni a la chica que no se baña los domingos
 y
a  la que le gustan las pijamas.

Te faltó conocer como es que me revuelco en la arena
y
me encojo con el frió.

No me viste usando ropa deportiva
ni los lentes de sol.

No  viste mi lado neurótico
 no escuchaste mis risas vulgares
 y
 no me regañaste por comer tanto chocolate

 Te faltó verme sólo con mi piel
no me conociste como la gente.